Solamente funciona si tienes dos cosas: ventana con mosquitero y un abanico de pedestal. Abre el cristal de tu ventana, dejando el mosquitero puesto. Coloca el abanico de pedestal cerca de la ventana, apuntando hacia el mosquitero (que quede a unos 25-30 cm. del mosquitero). Cierra la puerta del cuarto, prende el abanico en velocidad media, y recorre el cuarto moviendo cosas, sacudiendo ligeramente las camas, tu sabes, el objetivo es poner al vuelo los mosquitos que seguramente están escondidos por ahí esperando que te duermas para ir a picarte en los nudillos, codos y otros lugares expuestos, amén de estar jodiendo con el maldito zumbido en el oído. Haz uno o dos recorridos, y luego espera unos minutos y revisa el mosquitero. Probablemente veas algunos moscos pegados a la tela de alambre, detenidos ahí por el aire del abanico. ¡Mátalos! Ríe con carcajadas macabras a la vez que los apachurras con la punta del dedo contra el mosquitero. Gózalo. Repítase las veces que sea necesario. ¿Quién te quiere?
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